Me une o me separa?

Hoy os traigo una reflexión de una conferencia en la cual asistí en las II Jornades d’Educació Viva, que se organizaron des del CAIEV el mes de abril de este año en la UAB. Asistir a este tipo de conferencias me da vida, me empodera, me llena de energía y da sentido a todo lo que siento cuando nos referimos a la educación, al acompañamiento de niños y niñas, pero también de adultos, de personas en general. Este post es la “digestión” que he hecho, las reflexiones que he procesado, después de la charla con Cristóbal Gutiérrez y Jordi Mateu.

Vivimos en un mundo de lucha, no solo de grandes guerras (que también), sino de luchas internas, luchas con nuestro entorno, luchas con los demás. Constantemente estamos en guerra con nosotros mismos (que si esto no me gusta, que si me siento tal, que si me he puesto enfermo, que si no debería, que si debería…) y todo esto nos hace sufrir. Sufrimiento que vivimos nosotros mismos pero que también transmitimos a los demás. Hacemos declaraciones de guerra allí donde vamos con tal de protegernos, de justificarnos.

La verdadera paz es íntima, independientemente de lo que hagamos y tengamos.

A veces esta reflexión solo la hacemos cuando tenemos la muerte presente. Cuando está presente qué importa si tu pareja ha dejado los platos sucios en la cocina? Qué importa si hay un montón de tareas acumuladas? Qué importa! Solo son puntos fáciles para la discusión, que nos llevan a justificarnos continuamente y a discutirnos con nosotros mismos y con los otros. A lo mejor en cada situación deberíamos plantearnos las relaciones con los demás. Y eso no va de métodos, no va de una regla general que todo lo soluciona, va de ser consciente. Tal como decía Cristóbal: replanteémonos, en cada situación:

-Esto me separa o me une?

-Esto me fortalece o me debilita?

Pongamos un ejemplo, relacionado con nosotros mismos. Cojo un resfriado y tengo que dejar de hacer todo lo que tenía planeado. Si son planes que te hacen ilusión te indignas y te enfadas contigo misma, con el mundo y con la vida. Ante esta situación me puedo preguntar: enfadarme con el resfriado me separa de la vida o me une a ella? Cuidarme, mimarme y aceptarme en cada situación me separa o me aleja de mi? Los pensamientos negativos que estoy atrayendo me fortalecen o me debilitan?

Otro ejemplo, relacionado con los demás. Un niño está jugando y cogiendo varios objetos de la sala. De pronto coge un objeto frágil, se le cae al suelo, se rompe y te mira. Cómo actúas? Si le gritas y lo riñes, esto te separa de él o te une? Gritándole le fortaleces o le debilitas? Si lo miras con amor, comprensión y le ayudas a recoger, te unirá o te separará de él, de la vida? Si le ayudas a comprender que aunque era un objeto querido era solo un objeto, pero que tiene que ir con más cuidado, le fortaleces o lo debilitas?

Cada problema es una invitación a revisarnos. Cómo actuamos en cada situación lo decidimos en el mismo instante, ya que todo es cambiante e inesperado. No hay ninguna receta, se trata de vivir y respetar la vida.

Berta.

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