Calma, amor y respeto

Estar receptivos. Percibir lo invisible y darle valor. Estamos rodeados de joyas preciosas, solo tenemos que prestar atención.

Abrazar la vida, rodearnos de bosque, inspirar aire fresco, caminar descalzo, escuchar el viento, percibir nuestro entorno, fundirnos en la naturaleza.

Crear desde dentro, con pasión, amor y respeto. Respeto hacia uno mismo, hacia el entorno y los demás.

Algunas piedras las he encontrado en la montaña, en arroyos secos, otras en la orilla de los ríos y otras en la playa cerca del mar.

Han vivido más vidas que nadie (y lo seguirán haciendo) y es bonito pensar que nos regalan una porción de su existencia para coexistir.

Espero que podamos detenernos y nos demos cuenta del gran placer de tenerlas en nuestras manos, mirarlas y sentir que nadie antes

las ha mirado igual.